viernes, 18 de abril de 2014

Chocolate-banana Brownie


El brownie, ese delicioso manjar dulce de origen americano, es un bizcocho de chocolate sin levadura y con grandes cantidades de mantequilla que gusta a niños y adultos. Cuentan las malas lenguas que un cocinero estadounidense olvidó añadir levadura a la preparación de un bizcocho de chocolate y, como consecuencia, obtuvo esta variante a la que llamó brownie, precisamente por su aspecto marrón. 

Hoy en día, este dulce es tan popular que ha traspasado las fronteras americanas y podemos encontrar múltiples variantes, desde la receta clásica de chocolate, con trozos de frutos secos o fruta fresca, hasta obras de arte dignas de los mejores reposteros mundiales.

El que yo os propongo hoy es el brownie de chocolate y plátano. ¿Por qué? Uno, porque tenía ganas de hacer algo, aprovechando la calma de las vacaciones de Pascua. Y dos, ¡porque adoro el plátano!

Así que, después de mi gran exilio estudiantil, a la espera de poder graduarme en junio, os dejo esta súper receta fácil, práctica y sobre todo, deliciosa. 


 
Chocolate-Banana Brownie

Ingredientes

120 gr. azúcar
120 gr. harina
140 gr. chocolate para repostería
250 gr. mantequilla
4 huevos
1 plátano maduro



Preparación

En bol, echamos la mantequilla y el chocolate, ambos troceados y lo metemos al microondas a derretir. Se puede hacer al baño María pero yo no tenía recipientes para hacerlo, así que, al microondas en la opción descongelar unos minutos hasta que esté todo derretido (de vez en cuando, sacar del micro para revolver un poco).

En otro bol, mezclamos los huevos con el azúcar. Después, añadimos el plátano troceado o machacado. Yo quería encontrarme trocitos, así que lo puse troceado. Eso sí, me dejé unas rodajitas de plátano para la decoración.

Añadimos la mantequilla y el chocolate derretidos y posteriormente, la harina. No hace falta remover demasiado.

Preparamos un molde con mantequilla y harina o papel de horno directamente, vertemos la mezcla y lo metemos al horno precalentado a 180ºC durante 20-25 minutos que dependerán de lo alta que haya quedado la mezcla en el molde. Yo utilicé un molde de bizcocho, por lo que se me quedó bastante alto, así que lo dejé casi media hora. Pero ya digo que depende mucho de cada horno y de la cocción que queramos para nuestro brownie. 

Hay que contar que después del horneado, por dentro sigue cociendo, así que mi consejo es que no lo tengamos demasiado tiempo en el horno como para que se quede sequito. 


Cuando tengamos este delicioso postre, lo ideal es comerlo templadito, acompañado de una bola de helado o una nuez de nata, aunque también creo que no es mala idea echarle un poquito de yogur. Seguro que le da un toque fresco y diferente.



martes, 26 de noviembre de 2013

Banana Bread y frío, mucho frío...



No se me olvida que existe un blog llamado Dulce Patri dedicado a las vicisitudes de esta pobre mortal en la cocina con cosas ricas y dulces... Hace un rato, escribía en Facebook que alguien me preste una linterna porque este túnel está muy oscuro. Es que no puedo con mi vida. Que me expliquen esto de tener que hacer miles de trabajos. Cuando hice la carrera de Turismo, esto no era así, a mí no me engañan. Todo esto de la ley Bolonia es una estafa, una patraña. En fin... corramos un estúpido velo, no vaya a ser que las dos almas (qué ilusa...) que leen este blog, se harten de leer quejas y lamentos...
¿Os gusta nuestro arbolito de Navidad?


Se supone que, viviendo en Francia, debería empezar a probar con recetas autóctonas. Pues no me apetece. En lugar de eso, sigo fiel a la producción de dulces de origen americano como es el fantástico Banana Bread. Oh, my God, it's delicious!!


Se trata de un tipo de bizcocho fresco y húmedo a base de plátano, muy típico americano desde los años 30. Incluso existe el día del Banana Bread, el 23 de febrero, toma ya! A decir verdad, en EEUU, en cuanto a comida, prácticamente cada día celebran algo, aunque no es que me sorprenda demasiado. Bueno, mira, no, el día de mi cumpleaños no hay nada que celebrar. Tampoco me sorprende demasiado... pero al día siguiente, es el día de las palomitas!!!

Pues ya tenía ganas de hacer esta receta. A simple vista, me parecía demasiado complicada, pero no entiendo el porqué, la verdad. Tiene prácticamente la misma mecánica que los muffins. 

Cogí la receta de una conocida página, Joy of baking porque quería estar segura de que me saliera algo rico de verdad. Pero a esa receta, le añadí un toque muy especial, jiji! Y el resultado... brrrr no tengo palabras! Ha quedado de estremecerse de gusto. Para el que no se fíe de mí y quiera ver la receta original, aquí la tiene. Pero ojito, está en inglés y sin toque especial... Ahí va mi receta!

BANANA BREAD

Ingredientes secos
230 gr. de harina
150 gr. de azúcar
1 cuchta. de levadura en polvo
1/4 cuchta. de sal
1/4 cuchta. de bicarbonato
1 cuchta. de canela
1 cuchta. de azúcar vainillado
1/2 taza de nueces secas en trocitos 
        (la receta original decía 1 taza, decide tú)

Ingredientes húmedos
2 huevos
2 plátanos grandes machacados 
        (la receta original decía 3 pero lo cambié)
110 gr. mantequilla reblandecida (media taza)
1 chorrito de ron tostado (yo usé Negrita) 
        (el toque especial!!!)

Preparación
Esto es como lo de los muffins, en un bol se mezclan los ingredientes secos  y en otro bol, los húmedos. 
Después, añadimos la mezcla de ingredientes húmedos al bol de ingredientes secos y removemos con cuchara de palo o de goma, con movimientos envolventes, pero como con los muffins, no hace falta mezclar mucho para que no salga demasiado esponjoso.
Por último, se vierte la mezcla en un molde preparado. Yo no tengo moldes rectangulares, así que usé uno redondo de los de toda la vida. 
Lo metemos en el horno precalentado a 180 grados durante unos 50 minutos, según horno o cuando al insertar un palillo en el pan éste salga seco.
Cuando esté listo, lo sacamos del horno, dejamos reposar 5 minutos y desmoldamos. Creedme, calentito está de muerrrrrte.



NB: Por cierto que ahora me ha dado por tejer... lo que se ve en la foto es una bufanda preciosa que le estoy tejiendo a Piero.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Dulce y radiante iba la novia...

¡Por fin, madre mía!
Creí que nunca volvería... la universidad me tiene completamente absorbida. No es por repetirme pero es que quiero terminar ya!!!

¿Que qué he estado haciendo durante este tiempo? Bueno, he estado pluriempleada haciendo de Wedding Planner para mi hermana pequeña. Me ha encantado hacerlo. Qué pena que ya no viva en España porque creo que hubiera tenido futuro... 


La boda de mi hermanita y su hombre tenía que ser perfecta o por lo menos, inolvidable. Así que me puse a hacer todas las cosas que me hubiera gustado hacer para mi boda, empezando por los detalles. Llevo un buen rato buscando fotos pero el caso es que no las encuentro y menuda rabia que me da porque los detalles eran preciosos y llevaron tanto trabajo... Hicimos unas minitartitas fondant de chocolate con crema de chocolate y leche condensada, decoradas con lacitos hechos por mi hermana. Fue todo un trabajo en equipo. En sólo dos días, conseguimos hornear, entartar, decorar y empaquetar 115 minitartitas. Todo un récord para ser la primera vez!


Ya metidos en faena de boda, hice de fotógrafa para el evento. Me lo pasé genial intentando sacar lo mejor de esta pareja tan bonita. 


Y como no, les hice la mesa dulce. A pesar de que la luz no acompañaba demasiado bien, me quedó preciosa. Era enorme pero creo que quedó muy coqueta y romántica. Juzguen ustedes mismos.















sábado, 21 de septiembre de 2013

Mi primera tarta fondant

 
 
Qué ganas tengo de terminar la universidad para dedicarme por entero a las cosas que más me gustan... cocinar, aprender... porque sinceramente, no creo que el estar horas y horas oyendo hablar a los profesores me haga ser mejor profesora o persona... Nunca me cansaré de decir que la carrera de magisterio debería dedicar más tiempo a aprender directamente de los niños, en las aulas y menos entre la disciplina, la rigidez y la generalidad de la universidad. La mayoría de los profesores que me dan clase no han visto un niño en su vida.
 
 
Tengo ganas de dedicarme a los niños, de aprender de y con ellos... ¿es mucho pedir??
 
Mientras llega mi oportunidad, sigo adentrándome en el maravilloso mundo de la repostería. Últimamente no me encontraba en mi mejor momento, así que lo había dejado un poco todo de lado. Estos días estoy volviendo a ser Patri. He vuelto a Burgos por asuntos universitarios. Tenía ganas de volver para visitar una tienda nueva de productos y materiales de repostería. Allí resulta que dan cursos de vez en cuando de varias cosas, entre ellas, de tartas fondant. Así que por fin he hecho mi primer curso de repostería. Hombre, me siento mejor ahora porque he podido hacer por mí misma una decoración con fondant, bajo supervisión. Y lo mejor de todo es que he aprendido un montón de trucos y recetas con muy buena pinta. Será lo próximo que haga.
 
 
La verdad es que la tarta tiene muchas imperfecciones pero para mí, es preciosa. Me siento tan bien conmigo misma...!!!
 
 
Gracias a Marta y a Loli por haberme hecho pasar una tarde genial.
 
 

 
 
 

jueves, 5 de septiembre de 2013

Vacaciones (in)finitas y un pequeño experimento...


¡Que se acaban, que se acaban!

Confieso que tenía ya ganas de que terminasen las vacaciones... para mí ya estaban siendo demasiado largas. Terminé el curso en junio y desde entonces, sólo he hecho un curso intensivo de francés. Podía haber hecho más cosas, pero la verdad es que en Lyon todavía no he encontrado mi norte así que supongo que tardaré un poquito más en aclimatarme. De todas formas, estos días vuelvo a España para el nuevo curso. ¡Ánimo Patri que ya sólo te queda este año! ¡Oh my God, no veo el momento de decir adiós a la universidad! No quiero volver a estudiar... bueno, eso también lo decía después de haber hecho turismo y mírame ahora... en fin. 


Hoy es un día de fiesta y no lo digo por decir. Tenemos una fiesta para españoles en un local de jazz de Lyon y cada uno tiene que llevar algo de comer y beber. Lógicamente, productos españoles y yo, a parte de llevar una botellita de vino que espero que esté buena porque es la primera vez que compro vino español en el Lidl... ejem... también voy a llevar un bizcocho pero no sólo por esa razón. Resulta que he entrado en el listado de blogs que pertenecen a la iniciativa de Cocina Honrada del blog Cocina Casera. ¡Estoy que no quepo en mí de gozo! ¡Gracias Bea! Me ha encantado tu email y prometo seguir la política de lo que la iniciativa representa.



Para la fiesta de españoles en Lyon quería hacer un dulce que representase a España de alguna manera. Bueno, no sabía muy bien qué hacer porque se me echó el tiempo encima... más bien, estaba convencida de que la fiesta era mañana pero resulta que no... así que no me queda otra que hacer un bizcochazo... ¡¡de melocotón!!! ¡Está de escándalo! Porque tengo que llevarlo a la fiesta que si no, ya me lo habría zampado! Eso sí, he rebañado bien la base del molde. Era uno de esos con agujero en el medio (en italiano se llama ciambellone) y le había puesto en la base algunas rodajitas de melocotón para decorar. Cuando lo desmoldé y le di la vuelta, se habían pegado un par de ellas al molde, entonces, agarré una cuchara y lo comí. Así por lo menos, podía catar el manjar para saber si era comestible o no, a ver si luego mando a los españoles de Lyon al hospital... no es plato de buen gusto... excusas, excusas...



   

BIZCOCHO DE NATA Y MELOCOTÓN


Ingredientes
3 huevos
2 tazas de azúcar blanco
3 tazas de harina
1 sobre de levadura
200 ml de nata líquida
1 vasito de aceite de girasol
2 melocotones (una mitad en rodajitas para decorar, otra mitad en trozos y el otro melocotón hecho puré)



Preparación
Horno precalentado a 180ºC. Molde preparado forrado con mantequilla y harina. 

Disponer en la base las rodajas de melocotón. Se podría haber puesto un poco de azúcar debajo del melocotón para que caramelizase, pero tenía miedo de que se pegase del todo al molde, así que las rodajas sin nada más.

En un bol, batir bien los huevos con el azúcar. Sin dejar de batir, añadir la nata y el aceite. Seguir batiendo.

Incorporar la harina junto con la levadura y, por último, añadir el melocotón en trozos y el puré. Mezclar y verter la mezcla en el molde y al horno durante unos 35 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo, éste salga limpio. Esta última técnica es un poco engañosa porque este bizcocho tiene fruta, lo que va a hacer que por dentro esté húmedo.

Ya sólo falta esperar unos minutos para desmoldar y comer. 

Bon appetit!

Yo, por mi parte, me como mi ensaladita para no llenarme demasiado... ¡hay que hacer hueco para esta tarde!

viernes, 9 de agosto de 2013

Bolitas y tarta Oreo

Hace bastante tiempo que no escribo. Sí, parece que cada vez me interesa menos escribir, pero la verdad es que no tengo demasiado tiempo. Después de los exámenes, empecé el curso intensivísimo de francés y en medio, hice un parón de 15 días para irme, como el año pasado, de campamentos. Este año ha sido mil veces mejor en cuanto a todo prácticamente. El ambiente que se respiraba era de respeto y compañerismo y sin duda, eso hace que el trabajo vaya adelante, liscio, como dirían en Italia.

Durante el campamento, hacíamos muchas actividades, entre las que había un taller de cocina. Yo no lo llevaba porque hice un taller de risoterapia, expresión corporal y relajación que me encantó. Me he dado cuenta de lo que puede funcionar con niños y lo que no, así que creo que he aprendido mucho con ello. 

El taller de cocina estaba orientado a hacer los postres para los chicos y chicas después de comer. Eran ellos mismos, por grupos, quienes los realizaban, con la ayuda de los monitores.

El postre con mayor éxito, sin duda, fueron las bolitas de oreo. ¡Madre mía, qué ricas estaban! Tanto que no podíamos parar de comer. Incluso había monitoras... ejem... que entraban a escondidas en el almacén para picar alguna bolita que otra... 



La receta es muy simple y perfecta para tiempos calurosos como el verano. La que pongo aquí debajo es la receta de la tarta oreo, pero en realidad, es la misma, sólo que en vez de presentarlo en molde de tarta, lo que hicieron fue coger la masa de galletas oreo, mezcladas con el queso crema y cubiertas con chocolate negro y blanco y sprinkles de colores. Después, las metieron en el congelador y las sacaron unos diez minutos antes de comerlas para que cogieran temperatura y no estuvieran tan duras. Ay, qué ricas estaban! Pero para quien prefiera hacer la receta original, ahí la tiene. ¡Gracias a Carmen por la receta!
Bon appetit!!

TARTA OREO

Ingredientes
(A)
110 g de galletas Oreo, sin la crema – machacadas
40 g de mantequilla fundida
(B)
3 cucharadas de agua hirviendo
10 ml de zumo de limón fresco
1 cucharada de gelatina en polvo
(C)
250 g de queso crema
45 ml de leche
50 g de azúcar en polvo
1 cucharada de extracto de vainilla
250 ml de nata para montar – batida hasta que se vea como mousse, y luego reservar en la nevera hasta que esté listo para usar
12 piezas de galletas Oreo, sin la crema – rotas en pedazos gruesos
Bastantes galletas Oreo, sin la crema, para cubrir (pulverizadas)
Galletas Oreo para decorar

Preparación
1. Si no quieres estropear tus moldes de aluminio para tartas, puedes coger un molde desmontable de 18 cm, quitarle la base, forrarla con papel de aluminio y luego colocar la base de nuevo en el molde. Dejarla a un lado.
2. Mezclar bien los ingredientes del apartado A y presionar esta mezcla en el fondo del molde hasta conseguir una capa uniforme. Dejar enfriar 30 minutos.
3. Colocar los ingredientes B en un recipiente al baño maría, y disolver completamente la gelatina en el líquido. Una vez disuelto, mantener la mezcla caliente a un lado hasta que esté lista para usar (para que la gelatina no se solidifique)
4. Hacer una crema con los ingredientes C, mezclándolos hasta que estén suaves y cremosos, a continuación mezclar con la gelatina. A continuación incorporar la nata que teníamos en el frigorífico y mezclar.
5. Comenzar con la mezcla de queso, poniendo un poco sobre la base de galletas, justo para cubrir toda la base. Ahora, ir alternando entre la crema de queso y la dispersión de las galletas Oreo en trozos gruesos, y hacer ésto hasta que se agoten la crema de queso y las galletas Oreo.
6. Ponerlo todo a enfriar en el frigorífico hasta que la masa quede sólida, unas 3 ó 4 horas.
7. Justo antes de servir, esparcir las galletas Oreo pulverizadas sobre la parte superior de la tarta.
Envolver el exterior del molde con un trapo caliente y mantenerlo así durante unos segundos (debería bastar con menos de 1 minuto). Esto es para garantizar la fácil eliminación de la tarta del molde redondo. Desmoldar el pastel. Colocar algunas de las piezas enteras de Oreo encima y alrededor de los laterales de la tarta de queso.
8. Servir frío.


Nota: Un truco para cortar trozos limpios de la tarta es coger un cuchillo afilado, mojarlo en agua caliente y secarlo. Utilizarlo para cortar un trozo de tarta y repetir las veces que sea necesario con cada trozo. Este es un truco que podéis aplicar a todas las tartas de queso frías.