jueves, 11 de octubre de 2012

3.000 visitas y unos macarons...

Dentro de un mes se cumplirá un año desde que publiqué la primera entrada de este blog. Un año ya... madre mía, cómo pasa el tiempo! La idea del blog se me había ocurrido durante el viaje de novios a Estados Unidos, los que me leéis ya lo sabéis. Me había enamorado del mundo de la repostería y había descubierto por las calles de Nueva York un gran abanico de posibilidades. Jamás había tenido delante de mis narices un cupcake y ver tantos juntos, con tantas formas, sabores y colores diferentes hizo que apareciera en mí un irrefrenable deseo por cocinar cosas dulces y ricas. Tampoco había visto los increíbles muffins, las auténticas Cheesecakes neoyorkinas y sus applepies. Hasta el momento, nunca había probado a hacer ni un bizcocho. Personalmente, me considero una buena cocinillas de lo salado, pero lo dulce... todavía era un enigma para mí, por eso, decidí que tenía que empezar a probar y que el resto del mundo lo tenía que saber. No era una idea ambiciosa, quiero decir, que no había creado el blog con la motivación de hacerme famosa ni que nadie me leyera. A veces creo que debería tirar la toalla y dejar de escribir. Estoy segura de que no me leen más de dos personas en todo el mundo y que si no lo contara por Facebook, Twitter o Tuenti, nadie entraría en mi blog. Pero el caso es que no escribo para ser leída; lo hago porque lo necesito de verdad. Cuando era pequeña, escribía todos los días en mi diario. Aunque solo fueran un par de frases, intentaba llevar todas mis ideas al día. Pero tal y como está el mundo de hoy, estas costumbres se han ido perdiendo poco a poco. Bueno, en realidad no es cierto que se haya perdido la idea del diario. Digamos que más bien ha ido evolucionando al blog. Lo que pasa es que ya no interesa tanto escribir sobre el día a día propio, sino que nos hemos ido especializando según nuestros intereses y aficciones. Unos escriben sobre informática, otros sobre moda y otros como yo, sobre cocina. La gran diferencia es que las entradas se hacen cada semana o cada quincena y eso es lo que llevo mal. Me gustaría poder escribir casi cada día, pero de esta forma no se harían tan visibles las entradas y la gente se cansaría de leer. Porque además, hay tantos blogs en la red, hay tanta información disponible e ideas interesantes que no podemos limitarnos a un solo blog. A mí por ejemplo, me gusta visitar ciertos blogs, pero a partir de ellos, voy entrando en otros sugeridos por estos y entro en una espiral de la que me es muy difícil salir... Concretamente ayer, estaba tan ensimismada estudiando recetas y mirando blogs ¡que se me olvidó completamente que tenía que ir a clase! Pero bueno, supongo que la semana que viene podré recuperar las horas perdidas. 

Hoy estoy muy contenta porque he descubierto que ¡ya he recibido más de 3.000 visitas! Yuuuujuuuuuu!!!! Estoy que no me lo creo, casi como si me hubiera tocado la lotería. Hombre, preferiría que me hubiera tocado la lotería, la verdad, pero haber recibido 3.000 visitas tampoco está nada mal. Por lo menos, me levanta un poco la autoestima. Parece una tontería, pero pequeñeces como ésta, aportan una dosis del positivismo tan necesario en el día a día. Quiero agradecérselo a esas poquillas personas que visitan mi blog.

Para celebrar estas 3.000 visitas, he dicidido afrontar un reto: macarons. Sí, sí, parece una cosa simple, pero luego te pones y no lo es tanto, porque batir una mezcla, lo puede hacer todo el mundo; pero que te quede la textura perfecta para hornear un macaron... eso es otra cosa. Además, os recuerdo que soy una experta en lo que a errores en la cocina se refiere, así que cualquier nimiedad para unos muchos puede convertirse en todo un fracaso para mí.

Y efectivamente, fue un fracaso ¡¡total, jajajaja!! Bueno, anda, no vamos a ser tan drásticos. No fue del todo mal si hablamos de sabor, porque estaban riquísimos, pero en cuanto a la forma... ¡madre mía! ¡No podían haber salido peor! Algo habré hecho mal. Seguro que no eché suficiente harina de almendras, no sé. El caso es que creo que seguí bien la receta. Puede ser que no haya tamizado bien la harina o que haya perdido consistencia al mezclar las claras montadas con la harina... no lo sé. De todas formas, como de sabor no han quedado nada mal, he partido en trozos la especie de empanada de macarons que salió y me la llevo a Asturias este fin de semana para tomarlo con el café de la merienda. Creo que a mi mami le va a gustar mucho porque está dulce dulce como le gusta a ella.

La receta de Alma Obregón: 


MACARONS

Ingredientes
200g de azúcar glas
100g de almendras molidas
125g de clara de huevo a temperatura ambiente 
40g de azúcar extrafino o azúcar vainillado





 Preparación
En un bol, mezclamos el azúcar glas con las almendras molidas. Tamizamos y reservamos.

En otro bol, batimos las claras a punto de nieve. Cuando ya estén montadas, añadimos el azúcar extrafino o vainillado y seguimos batiendo. En este punto sería cuando echaríamos colorante si quisiéramos, pero yo no lo hice, por ser la primera vez que probaba la receta. E hice bien...

Echamos la mezcla de almendra y azúcar glas en las claras batidas y mezclamos de forma envolvente de abajo arriba. Se supone que hay que mezclar hasta obtener una textura como de papilla.

Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear. Llenamos la manga pastelera con una boquilla redonda número 12 y hacemos circulitos de la pasta en la bandeja. Los circulitos no pueden ser muy grandes. Por lo visto yo me pasé tres pueblos, así salieron como salieron... 



Ya con la masa distribuida en circulitos por la bandeja de horno, los dejamos reposar como 2 horas. Yo los dejé solo una... sí, lo sé. ¡Es que soy muy impaciente! En realidad tienen que estar bien secos, pero bueno.

Horneamos entre 10 y 12 minutos a 160º. Los sacamos y los dejamos enfriar por completo sobre la bandeja del horno. 


Después vendría la parte del relleno, pero como me salieron tan mal, pues ni me molesté en buscar cremitas ricas, así que eso lo dejaré para otro momento. Espero que la próxima vez salgan mejor, por lo menos que no se me desparramen tanto!!

viernes, 5 de octubre de 2012

Bizcocho con chocolate chips y avellanas y las primeras hojas de otoño

Qué pena que se acabe el verano. Sí, es duro reconocer que te estás quedando más blanca que una mozzarella... Con lo bien que estábamos todos en la playita tomando el sol.... ¡¡qué buen color teníamos!! Hemos pasado de los tirantes a la chaquetilla de entretiempo, de las chanclas al zapato cerrado y pronto empezaremos a desempolvar las queridas bufandas, gorros de lana, guantes... ¿no os hace ilusión? 

¡¡A mí sí!! Es de extrañar, viviendo en un sitio tan frío que hasta los pingüinos se comprarían un plumas. Pero a mí me gusta sentir el tacto de la lana, la sensación de calor cuando entras de la calle a una buena cafetería, quedarte con la taza de café calentito entre tus manos sin que sudes la gota gorda... 

El otoño ha llegado...
Eso me trae tantos recuerdos de cuando era pequeña y vivíamos en Oviedo... me acuerdo sobre todo de esta canción. ¿Quién se atreve a cantarla?

El otoño ha llegado,
hace viento y llueve mucho
y los pobres arbolitos
sin hojitas se han quedado.

Los que son de hoja perenne
nunca se quedan pelados.
En cambio, los de caduca...

Parecen un señor calvo
Parecen un señor calvo

Qué bien que todavía recuerdo esta canción, porque en cuanto empiece las prácticas en el cole, seguro que se la voy a enseñar a los niños. 

Pero el otoño no sólo trae recuerdos de épocas pasadas, también trae olores y sabores tan característicos de esta temporada que no podemos evitarlos. Me refiero a las uvas, mandarinas, manzanas, naranjas, calabazas, castañas, avellanas...

Pues resulta que hace unas semanas que mi madre se presentó en casa con una cesta ¡enorme! de avellanas. Pero taaaan exagerada era la cantidad de avellanas que todavía están ahí y no creo que vayan a desaparecer en mucho tiempo. Seguro que alguna se pondrá mala. Así que, pensando pensando, se me ha ocurrido que podía hacer un postre. Es que me había pasado casi todo el día metida en la cama a ver si me recupero de una gripe incipiente que lucha por apoderarse de mi garganta. Tengo que admitir que casi me ha ganado la batalla, pero no me rindo, por eso decidí que había que hacer algo y ¿qué mejor manera de pasar el tiempo que haciendo cositas dulces y ricas?

Entonces, me subí a la cocina y me puse a hacer un bizcocho de rechupetearse los dedos. ¡Toma ya! Me gusta mucho usar los yogures de straciatella del Mercadona. No soy muy de decir marcas, pero es que estos yogures son un escándalo!

Así quedó al final y tenía tan buena pinta que no pudimos esperar a desayunarlo mañana por la mañana. La verdad es que, en calentito, estaba increíblemente bueno. 
¡Madre mía, qué bizcochazo! 
Pues venga, que ya no quiero contar más rollos. 
¡Al lío!

    
BIZCOCHO CON CHOCOLATE CHIPS Y AVELLANAS

Ingredientes
1 yogur straciatella de Hacendado
2 medidas de yogur de azúcar
3 medidas de yogur de harina
1 medida de yogur de aceite de oliva virgen extra
3 huevos
1 sobre de levadura
100 gr. de avellanas, algunas en trozos y enteras*
100 gr. de pepitas de chocolate*

*Es una medida orientativa porque, en realidad, se me olvidó pesarlo ;)

Preparación
En un bol grande, batimos los huevos e incorporamos el azúcar sin dejar de batir. Después, añadimos el yogur y el aceite de oliva y seguimos removiendo bien. 

Por otra parte, mezclamos la harina y la levadura. Yo usé los sobrecitos de glasificante del Mercadona. Esta vez no lo tamicé, porque tenía miedo de que subiera demasiado y se me saliese del molde como siempre. Y menos mal que no lo hice porque subió hasta el mismísimo borde. 

Pues con la harina y la levadura unidas, lo incorporamos a la mezcla anterior y después, añadimos las pepitas de chocolate y las avellanas.

Después, lo echamos en el molde ya preparado para meter directamente al horno precalentado a 180º, durante 30 minutos.

El resultado, un súper bizcocho esponjosísimo, riquísimo, ... ísimo, ísimo!!
Buon Appetito!!


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Preparado para Cupcakes

Estamos rodeados de elementos sintéticos. Da igual hacia dónde miremos, siempre encontraremos objetos creados por el hombre para satisfacer nuestras necesidades. Entre toda esta vorágine, quiero concentrarme en el sector alimenticio. Intento cocinar lo más natural posible, sin comprar comida precocinada, pero cada vez que voy al supermercado, encuentro más y más productos sintéticos. 

Y es verdad que la vida de hoy lo requiere, sobre todo en las ciudades, donde todo acontece frenéticamente. Casi no tenemos tiempo ni para ir al baño, entre trabajo (quien lo tenga), estudios, familia, salir con los amigos... ¿y dónde se queda el buen comer? Todos deberíamos intentar llevar una dieta saludable, a base de productos naturales.


Sí, sí, en la teoría somos todos perfectos, pero en la práctica... una llega al súper pensando que tiene que comprar solo lo justo y además, que sea natural y sano, pero luego llego a la sección de los dulces y me vuelvo loca. Casi paso tapándome la cara entera para no ver ni un solo bollito, pero luego me engaño a mí misma diciendo que solo quiero mirar para comprar cosas que me sirvan para decorar cupcakes pero, seamos francos... todavía no he decorado ni un solo cupcake con un trozo de kit kat, ni con un lacasito... Todo ha acabado en mi dulce barriguita y la pobrecilla no para de crecer... En fin.


El caso es que entre todos los dulces del súper que piden a gritos ser comprados por gente débil como yo, encontré un paquete de preparado para cupcakes con crema de chocolate. Oh my God!!! No pude resistirme. No soy partidaria de los preparados porque prefiero saber qué estoy comiendo y no me siento bien del todo haciendo "trampas" pero, inspirada en la serie americana que me tiene loca 2Broke Girls, quise hacer un homenaje a su protagonista repostera y sí, lo compré... y sí, lo hice.


 
La verdad es que es bastante sencillo. Sólo hay que añadir un par de huevos y leche, unirlo todo bien y al horno. Con la crema de chocolate, con un poco de leche en los polvitos vale. Hombre, sale más barato haciéndolo una misma, pero no es mala idea tener un paquetito de estos en la despensa para cualquier visita inesperada.

Se pasaron un poco de tiempo en el armario de la cocina, esperando a una ocasión algo especial, o por lo menos, esperando a no tener que comerlos todos entre Piero y yo. Así que aprovechando que vinieron mis padres el pasado fin de semana, decidí prepararlos para la merienda.

¡Menudo éxito! Y no duraron nada...








lunes, 17 de septiembre de 2012

Muffins de arándanos y una convivencia

Este verano estuve de monitora en un campamento. Fue una experiencia genial. Mi mayor objetivo era aprender de las personas y convertirme en una versión renovada y más rica de mí misma. No sé si lo he conseguido, pero de lo que estoy completamente segura es que esos diez días  no se borrarán jamás de mi mente. Será difícil superar esta experiencia, sobre todo porque era el momento perfecto y con la gente perfecta.


El fin de semana pasado organizamos una salida a Asturias todos, o más bien, casi todos, para seguir adelante con los planes de mantener el contacto durante el año. Quedamos en que cada uno aportaría algo para comer, a parte de las cosas que se comprarían en común. He aquí que se me presentó un gran dilema a la hora de decidir qué llevaría. No podía decidirme, si entre muffins o bizcocho. La duda era enorme = ) pero finalmente opté por unos deliciosos muffins de chocolate y otros muffins de arándanos. Tengo que decir que tuvieron éxito, aunque habría deseado que la humedad asturiana, a la que nunca acabaré de acostumbrarme, no los hubiera reblandecido de aquella manera...

Ya había escrito anteriormente la receta de los muffins de chocolate, así que lo volveré a hacer. Repeticiones las justas y éste no es el caso. Así que hoy tocan muffins de arándanos!! Hay que decir que muy dulces no son, pero quedan ideales mojaditos en leche con cacao. Eso me hace pensar que la próxima vez que haga esta receta voy a incluir algún trocito de chocolate, a ver qué tal sale.


MUFFINS DE ARÁNDANOS

Ingredientes:
450 gr. de harina
200 gr. de arándanos congelados o en bolsita
375 ml. de leche
3 huevos grandes 
150 gr. de azúcar
180 gr. de mantequilla en trozos
Ralladura de una naranja
1 cuch. de levadura en polvo
1 pizca de nuez moscada
1 pizca de sal

Preparación:
Lo primero, poner a precalentar el horno a 200ºC y preparar los moldes. Si son de silicona, poner un poco de aceite para que no se pegue la masa. Si no, poner las cápsulas para los muffins.

En un cazo, mezclamos la mantequilla con la leche y calentamos a fuego suave hasta derretir casi por completo la mantequilla. Lo ponemos en un bol y mezclamos bien. Añadimos los huevos y la ralladura de naranja y reservamos.

En un bol grande aparte, unimos bien la harina, el azúcar, la levadura, la pizca de sal y la de nuez moscada. Después, incorporamos los arándanos. A continuación, echamos la mezcla húmeda y revolvemos con cuidado de abajo arriba, sin trabajar demasiado, dejando la masa con un aspecto grumoso.

Ya tenemos la masa hecha, así que sólo nos queda repartirla por los moldes, llenando como máximo 3/4 del molde, espolvoreamos un poco de azúcar por encima y lo metemos al horno durante unos 20 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio.


Fuente: mamala-3.com

jueves, 30 de agosto de 2012

Vuelta al cole


El verano llega a su fin. Sí, suena totalmente a tópico y no me gusta usar expresiones de este tipo (como los noticieros deportivos...) pero agosto se va y ya empieza a asomar don otoño por una rendijita. Se nota que se van acortando los días y empieza a refrescar, sobre todo aquí en Burgos (se dice que sólo hay dos estaciones, la de invierno y la del tren...).

Llevaba un montón de tiempo sin escribir nada. La verdad es que me he dado unas buenas vacaciones. Lo más bonito, los diez días en el campamento con un montón de gente divertida y solidaria. Sin duda, he aprendido muchas cosas. Como resumen, quería compartir alguna foto.


Mi mejor foto del año



He conseguido desconectar de muchas cosas aunque ahora que vuelvo poco a poco a la rutina, parece que la realidad me quiere dar alguna que otra bofetada. Supongo que habrá que tener paciencia y esperar a que todo vuelva al equilibrio. En algún momento se solucionará, no?
De momento, no me queda más remedio que seguir adelante e intentar mirar al mundo con otros ojos. 

Por eso, os quería contar que he vuelto a hacer de las mías... Durante las vacaciones, he querido sorprender a la familia italiana con la ya famosa tarta de tres chocolates. Para ello necesitaba cuajada, pero como no había forma de encontrarla allí, decidí usar gelatina. 
Pero, ¡oh! Tampoco encontré gelatina en polvo, así que tuve que usar gelatina en lámina o cola de pescado. No entiendo ese segundo nombre, la verdad. Es que no se parece en nada a la cola de un pescado, vamos, para nada! 

El caso es que era la primera vez que la usaba y bueno, no acerté bien. En mi defensa, voy a decir que tampoco en el envase venían instrucciones acerca de las cantidades necesarias por litro. Empecé con la crema de chocolate blanco. Creo que me pasé mil pueblos con la leche, porque no había forma de que cuajase. Así que en vez de tirarlo, lo dejé apartado y lo metí más tarde en el congelador. Es que me da tanta pena tirar las cosas... Después, preparé las otras dos cremas, bastante desilusionada, la verdad, pero aún así lo hice, porque total, ya tenía preparado el molde con la base de galletas y mi sobrinilla no paraba de preguntarme cuándo estaría lista. Así que en resumen, preparé una tarta de dos chocolates. Al día siguiente, la saqué de la nevera después de comer y me dio por mirar el chocolate blanco del congelador. Para mi sorpresa, descubrí que había cuajado casi perfectamente y tenía una textura bastante cremosita, como de nata, pero con sabor a chocolate blanco, así que decidimos servir una porción de tarta de chocolate con otra de la crema blanca. El resultado, el que veis en la foto. El sabor, indescriptible!!


viernes, 13 de julio de 2012

Tarta de tres chocolates

De vez en cuando, muy de vez en cuando, nos topamos con personas especiales. Se cruzan en tu camino para desempeñar un fin concreto que muchas veces está rodeado de un cierto misticismo. Son como ocasionales ángeles de la guarda que, en momentos bajos, aparecen para levantarte y recordarte lo maravilloso que eres.

A mí me pasó ayer. 
No tengo palabras para describirlo y dudo que otros puedan entender lo que pasó y sentí, así que no creo que merezca la pena hacerlo. 

Como prometí ayer, hoy dedico esta entrada tan rara a Angel y a Azu (con tanto ángel de la guarda y tanta A, bien podrían llamarse los Ángeles de Charlie!).

No hay entrada de receta que haya hecho yo misma, así que he decidido repetir la tarta de tres chocolates que se me desparramó la semana pasada. ¡Esta vez ha sido todo un éxito! Creo que la clave fue tenerla toda la noche en el frigo. Si la anterior vez hubiera hecho eso, seguro que no habría quedado tan mal.

De momento, como ésta se iba a echar a perder antes de volver a veros, sirvió para dar la bienvenida a Marcello y Francesca esta tarde. La cara de Marce era todo un primor. Se llevaron una cucharada a la boca, se miraron y sólo hubo una palabra entre ellos: ¡minchia! Jajajaja! Significa ¡madre mía! en español... bueno, vale, significa "coño", pero quería hacerme la bien-educada. Ángeles de Charlie, prometo que os haré una tarta muy pronto.

Chicos, ¡¡lo bueno se hace esperar!!


TARTA DE TRES CHOCOLATES

Bueno, hay que decir que por Internet se puede encontrar la receta para un tartón, es decir, para aquellos que tengan un molde desmontable de gran diámetro. Yo tengo un juego de tres, de más grande a más pequeño y esta vez quise hacer la tarta pequeñita, justo un caprichillo para que nadie se me queje de que hago engordar allá donde voy.

El molde es como para una tartita para dos enamorados. Sí, suena un poco cursi, pero es que viendo la tartita, es lo que te sugiere!

Yo os pondré la receta en dos versiones: la primera es la oficial, o sea, el tartón; la segunda es mi adaptación para la tartita cursi. ¡Vamos allá!

 

Opción 1: Tartón

Ingredientes:
100 gr. de mantequilla
1 paquete de galletas Digestive
Ralladura de naranja
150 gr. de chocolate negro
150 gr. de chocolate con leche
150 gr. de chocolate blanco
3 sobres de cuajada
1 litro de nata para cocinar
500 ml de leche
100 gr. de azúcar

Preparación:
Lo primero que hay que hacer es triturar las galletas y mezclarlas bien con la mantequilla y la ralladura de naranja (esto último le va a dar un toque muy especial) para después, ponerlas de base en un molde desmontable. Lo aplastamos bien para que quede la galleta con la mantequilla bien prensadita. Lo metemos en el frigo para que quede la base consistente.

Mientras tanto, repartimos la nata en tres vasos altos o en tres cuencos. 
Dividimos la leche en tres partes, como la nata. De cada una de las partes, reservamos como un chupito, donde vamos a diluir los sobres de cuajada. Es decir, que vamos a tener tres chupitos de leche con un sobre de cuajada diluida cada uno, tres vasos de leche y tres vasos de nata. 

En cuanto al azúcar, también lo vamos a dividir: un cuenquito con 50 gramos, otro con 25 y otro con 25.
Ahora vamos a empezar con los chocolates. Podemos poner las capas como queramos (blanco-marroncito-negro o negro-marroncito-blanco). Eso es según el gusto de cada uno. A mí me gusta empezar por el chocolate negro.



 

Entonces, en un cazo a fuego medio, echamos un vaso de leche y un vaso de nata y calentamos junto con el chocolate negro hasta que éste se deshaga, revolviendo continuamente para que no se pegue. Cuando veamos que va a romper a hervir, añadimos el cuenco de 50 gramos de azúcar, revolvemos bien y añadimos un chupito de leche con cuajada bien diluida. Mezclamos todo bien y dejamos que cueza sin dejar que hierva para que no cuaje la cuajada. En cuanto veamos que va a volver a hervir, antes de ello, lo apartamos del fuego y lo echamos en el molde, sobre la base de galletas. Volvemos a meterlo en la nevera. Esperamos por lo menos 20 min. o más, dependiendo del grosor de la capa de chocolate. Cuanto más grosor, más tiempo va a necesitar.
 
Volvemos a repetir la misma operación con los otros dos chocolates (solo cambia la cantidad de azúcar para estos chocolates) pero cada vez que pongamos una capa sobre la que ya está cuajadita, rallamos la parte cuajada un poco para hacer que se fijen las capas. Con un poco bastará, si no hemos esperado demasiado tiempo entre capa y capa. 

Pues ya con las tres capas de chocolate enfriando, lo dejamos toda la noche y al día siguiente tendremos todo un manjar para rechupetearse los dedillos!!

Opción 2: Tartita cursi

Ingredientes:
6 galletas tipo Digestive
30 gr. mantequilla reblandecida
3 medios vasitos de leche (de los normales tipo Nocilla)
3 medios vasitos de nata 
3 chupitillos de leche
1 sobre de cuajada repartido entre los tres chupitillos
1 poquito de ralladura de naranja
4 cucharadas de azúcar (repartidas: 2-1-1)
3/4 de tableta de choco negro
3/4 de tableta de choco con leche
3/4 de tableta de choco blanco

Preparación:
Igual que en la opción 1, pero en cantidades más pequeñitas. 



Luego llega la parte decoración, a gusto del consumidor. A mí me hubiera gustado forrar la pared de la tarta con mini tabletitas chocolate y galleta (las tabletitas tipo Kit-Kat pero del Mercadona) pero la tarta me quedó más baja, así que opté por un simple corazoncito de chocolate. 


martes, 10 de julio de 2012

Bizcocho con chips de chocolate

Empezar una nueva etapa de la vida en una nueva casa y saber que es toda tuya produce un sentimiento casi inexplicable. Por un lado, se tiene una especie de congoja por el miedo al futuro y a que las cosas salgan bien. Por otro, se siente una paz interior y la alegría de ver cómo se va avanzando en la vida. Ahora, más que nunca, tengo la sensación de haber entrado de lleno en la vida adulta y, aunque me da pena el paso del tiempo y no quiera ser mayor, como Peter Pan, no volvería hacia atrás. Me intriga mucho lo que el destino me tenga reservado a mí y a los míos. 

En este camino, unas veces más amargo y otras más alegre, he emprendido una cruzada conmigo misma en el empeño de aprender a cocinar platos dulces. Poco a poco, noto que empiezo a hacer grandes proyectos. La semana pasada hice tortitas a ojo para merendar y tengo que admitir que no estaban nada mal. Ayer, siguiendo con la racha de buena suerte en la cocina, me dio por hacer un bizcocho, siguiendo la receta de CakeJournal.

Una cosa tengo que decir, más bien es una petición: ¿no habría forma de poner en las recetas cómo de grande va a salir el alimento en cuestión? Hombre, sé que a lo mejor, con la cantidad de ingredientes, una debería darse cuenta del volumen que va a tener, pero no estaría de más especificarlo. Me aplico el cuento y prometo que lo explicaré a partir de esta entrada, para que nadie más se vea como yo, desbordada por la masa... Lo digo porque no sólo me salió el bizcocho. Es que también me dio para hacer unas mini muffins...

Y un bizcochito en forma de corazón para mi gran amiga y conejillo de indias Ascen...

Eso mismo me ocurrió el otro día con una tarta de tres chocolates, riquísima, pero que no cabía en mi molde desmontable. La pena es que no me dio tiempo a hacer foto porque no se pegaron bien las capas de chocolate y en cuanto metí el cuchillo, se desparramó todo. Pero vamos, que de sabor estaba riquísima!!! Bueno, de sabor y de textura. Tendré que volver a hacerla a ver si esta vez me sale que se quede bien quietita en su sitio...

La verdad es que el bizcocho me ha salido muy rico y con una textura ideal para acompañar al café del desayuno. ¡Tanto fue así que Piero me dejó una nota de felicitación por mi "biscocho"!!

"BISCOCHO" CON CHIPS DE CHOCOLATE
Ingredientes:
300 ml. leche
Zumo de 4 naranjas (yo solo le puse el de 2...)
600 gr. azúcar
4 huevos
100 gr. mantequilla
600 gr. harina
50 gr. cacao en polvo
2 cuchtas. de levadura
2 cuchtas. de bicarbonato (se puede sustituir la levadura y el bicarbonato por glasificante del Mercadona)
2 cuchtas. de vainilla
100 gr. de pepitas de chocolate

Preparación:
En un bol pequeño o en una jarrita, mezclamos la leche y el zumo de naranja y reservar.
En otro bol, mezclamos los siguientes ingredientes secos: harina, cacao, levadura y bicarbonato (o el glasificante) y reservar.

En un bol más grande, batimos el azúcar y los huevos. Añadimos la mantequilla derretida o un vasillo de aceite. Cuando esté todo bien unido, incorporamos las dos mezclas que teníamos reservadas, de forma alternada. Es decir, echamos un poco de leche y zumo y otro poco de mezcla seca y unimos y volvemos a realizar la misma operación.
Por último, añadimos la vainilla y las pepitas de chocolate.

Enharinamos el molde, le ponemos la mezcla total y metemos al horno (precalentado a 175º) en la parte baja, durante más o menos 1,5 horas o hasta que insertando un palillo o varilla ésta salga limpia.
Atención, el bizcocho va a subir bastante, así que cuidado con lo que echáis en el molde, no os paséis de las 3/4 partes, ok?

¡A disfrutar!